Soy Yamila

Nací en Buenos Aires y, desde muy joven, aprendí a adaptarme con naturalidad a contextos cambiantes.

Esa experiencia me dio autonomía, flexibilidad y un espíritu emprendedor que aún me guía.

Con curiosidad e intuición, sigo en constante aprendizaje y evolución.

Mi historia

Una tarde estaba sola en casa, mi bebé dormía y yo tenía tinta desparramada en toda mi mano.

No sabía que cantidad cargar en el rodillo. Nadie te lo puede decir con exactitud — no hay medida, no hay fórmula.

Hay que escuchar el sonido que hace cuando lo pasás sobre el vidrio.

Ver el brillo justo y sobre todo el ruido que hace antes de cargar la placa de linóleo. Hay que aprender a sentir.

Llevaba más de diez años diseñando con planos. Con medidas. Con especificaciones técnicas donde cada milímetro tiene sentido y consecuencia. 

Y de repente estaba ahí, aprendiendo que algunas cosas no se miden. Se escuchan.

Eso fue en 2021. Mi hijo había nacido el año anterior, en plena pandemia.

Cuando volví de mi licencia, el trabajo de arquitecta ya no estaba. Lo que podría haber sido solo pérdida se convirtió en algo que no esperaba: el inicio de la pregunta más importante que me hice en años.

¿Desde dónde estoy creando?  No desde qué técnica. No desde qué estilo. Desde dónde — emocionalmente, identitariamente — estoy creando cuando creo.

Esa pregunta me llevó a alquilar un espacio con otros creativos. A estudiar, a explorar el arte desde adentro, a tomar mentorías, sesiones de coaching creativo y finalmente a formarme como coach de vida.

Y a entender que todo lo anterior — la arquitectura, las lámparas de cemento que fabriqué con mis manos y transporté en valija por Europa, la migración, la maternidad — no eran desvíos de mi camino.

Eran el camino.

Hay un espacio en todo proceso creativo que no es el inicio ni el final. Es el momento donde algo ya no es como antes, pero todavía no sabe cómo llamarse.

Es incómodo. Es silencioso, pero también es muy fértil.

Yo lo conozco bien. Y aprendí que es exactamente ahí donde pasan las cosas importantes.

Eso fue el principio.

Veo el acto de crear como un camino de autoconocimiento.

Al trabajar con mis manos entro en contacto con mi interior, con emociones que encuentran forma en la materia.

En ese gesto encuentro voces propias que, de otra manera, permanecerían ocultas.

Nací y me formé en Buenos Aires, donde forjé mi identidad profesional y personal.

Tras una breve experiencia en Berlín y un paso por Milán, me instalé en Zúrich, donde vivo desde 2017. Estos nuevos horizontes ampliaron mi mirada sobre el arte y la diversidad de perspectivas.

Aunque el arte siempre estuvo presente en mi vida, fue después del nacimiento de mi hijo en 2020 cuando comencé a abrazarlo con mayor profundidad, explorando el linograbado, el collage y la pintura acrílica, a través de formas, texturas y materiales.

Soy arquitecta, una formación que me dio una visión particular sobre el espacio, la forma, el diseño y los procesos creativos.

Hoy combino mi sensibilidad artística con el acompañamiento creativo a otros, abriendo un espacio de diálogo que nutre la práctica y da lugar a encuentros significativos.

Hoy acompaño a otras personas en sus procesos creativos a través de encuentros 1:1.

Si sentís que este espacio puede ser para vos, podés comenzar con un encuentro inicial.